La sala de prensa de la Ciudad Autónoma de Melilla ha sido el escenario elegido para presentar hoy uno de esos retos que trascienden lo meramente deportivo. El nadador melillense Miguel Ángel Rozas afrontará el cruce a nado del Estrecho de Gibraltar en una ventana comprendida entre el 13 y el 22 de abril, pendiente de las condiciones del mar.
El consejero de Deporte, Miguel Ángel Fernández Bonnemaison, no ha ocultado el orgullo que supone para la ciudad respaldar un desafío de esta envergadura. “Es un hito deportivo que pone a prueba los límites de la condición humana y del que debemos sentirnos orgullosos todos los melillenses”, ha afirmado. Y ha mostrado plena confianza en las capacidades de Rozas: “Miguel Ángel va a hacer seguro el cruce del Estrecho de Gibraltar a nado”.
El reto implica recorrer una distancia que oscila entre los 14,5 y los 15 kilómetros —incluso más si las corrientes obligan a rectificar rumbo— desde Tarifa hasta Punta Cires. Una travesía exigente, marcada por la fuerza de las corrientes, la temperatura del agua y la necesidad constante de orientación en mar abierto. “La progresión de Miguel Ángel está siendo excepcional y estamos convencidos de que nos dará muchas alegrías”, ha subrayado el consejero, reiterando el respaldo total de la Consejería.
Para el propio Rozas, el cruce no es una ocurrencia reciente, sino una meta largamente perseguida. “Es un reto que tengo en mente desde hace muchísimos años. Y ahora ha llegado el momento”, ha explicado, para añadir: “Si no fuera difícil, no se llamaría reto”. La preparación, ha detallado, exige “muchísimas horas y sacrificios”, porque “aguas abiertas no es piscina: hay corriente, frío y orientación, y hay que estar preparado física y mentalmente para todo”.
El proyecto cuenta con el apoyo de la Federación Melillense de Natación. Su presidenta, Sonia Urbaneja, ha sido directa: “Le dijimos que adelante, que tendría todo nuestro apoyo. Estoy segurísima de que lo va a conseguir”. Un respaldo que se suma al trabajo técnico que lidera su entrenador en el Club Natación Rusadir, quien ha recordado que “las corrientes del Estrecho y el frío hacen de este un reto bastante complicado”, aunque ha asegurado que el nadador llega “con la preparación óptima”.


